Dune, de Denis Villeneuve

Nunca vamos a saber cómo habría sido la épica versión de Dune, de 12 horas, que Jodorowsky soñó con filmar con figuras famosas tales como Salvador Dalí, Orson Welles, Gloria Swanson, David Carradine y Mick Jagger. No siendo fan de Jodorowsky, no siento que me haya perdido nada. Claro que en el caso de Dune es un prejuicio, ¿cómo saber cómo iba a ser lo que no fue? Para quienes quieran tener una idea, existe el documental Jodoworowsky´s Dune, que narra la historia de esta no-película con lujo de detalles.

El conjuro 3: El diablo me obligó a hacerlo, de Michael Chaves

Basada ligeramente en un caso de la vida real, el juicio de Arne Cheyenne Johnson, en el que la defensa planteó que su cliente había cometido un homicidio por posesión demoníaca. Entonces, es tarea del matrimonio Warren investigar al siniestro devoto de Satanás que maldijo al pobre Arne. Más de investigación detectivesca y un poco menos de cine de terror. Pero cuando el terror aparece…. no se olvida tan fácilmente.

Coda, de Sian Heder

No debería sorprender que Coda: los sonidos del silencio haya ganado el Oscar a mejor película. Leyendo su sinopsis, es clarísimo que los miembros de la Academia iban a encontrarla oscarizable: es otra historia de superación frente a la adversidad, aborda el tema de la discapacidad de una manera no conflictiva, apela mucho más a las emociones que a la reflexión crítica, y tiene una suerte de final feliz.

Matar a la bestia, de Agustina San Martín

“Las imágenes que creamos para esta película fueron diseñadas pensándose como cuadros. Había una búsqueda por encontrar el ensueño en todo, por trazarlo de un modo que se sintiera como un universo paralelo, como la realidad invertida. Buscábamos elementos ordinarios que pudiesen sentirse extraordinarios con tan sólo un detalle en la luz o un brillo. En esa búsqueda, el objetivo era enredar lo real y lo imaginario como si la película misma estuviese vista bajo la mirada de Emilia”, señala Agustina San Martí, guionista y directora de Matar a la bestia, actualmente en exhibición en el cine Gaumont a las 18:30 y en Malba Cine, los sábados a las 22:00.

Liquid Sky, de Slava Tsukerman

Una de las grandes rarezas de 1982, Liquid Sky es una deslumbrante obra que fusiona la ciencia ficción de las distopías con la psicodelia de la época y así concibe un relato audaz y vanguardista. En la sección TRAILERS podés recordar algunos de sus planos más icónicos. Y si no la viste nunca, con más razón: es uno de esos trailers que prácticamente te obligan a ver la película.

King Richard, de Reinaldo Marcos Green

A esta altura, es casi imposible pensar en King Richard sin recordar el fuerte cachetazo que Will Smith le dio a Chris Brown. No me interesa discutir si estuvo bien o mal. No viene al caso. Pero, a veces, parece que Richard Williams, el protagonista de la película dirigida por Reinaldo Marcus Green, tiene algo en común con ese Will Smith en la ceremonia de los Oscars. Lo que impacta, o me impacta, es el sentido de omnipotencia que puede ser autodestructivo, cuando no destructivo también para los otros.

El poder del perro, de Jane Campion

A pesar de haber sido nominada para 12 premios Oscar, El poder del perro, de Jane Campion, solamente ganó el premio a Mejor Director. Y si bien es una desilusión que no haya ganado ningún otro premio, lo cierto es que el premio que recibió Campion es el más importante, luego de el premio a mejor película. Por otra parte, se sabe que muy pocas mujeres han sido nominadas para este premio en la historia de los Oscars. Una tradición poco feliz que parece haberse quebrado el año en 2011 con Kathryn Bigelow y The Hurt Locker, y después el año pasado, cuando Chloé Zhao ganó el premio a mejor director por Nomadland.