
“Siempre me pregunté quiénes son las personas que viven en Las Islas Malvinas. Este documental nació de esa curiosidad. En uno de los tantos viajes, buscando con quién hablar sobre la vida rural en las Islas, conocí a Matthew, uno de los isleños más «anti-argentinos»” señala Pablo Aparo, guionista y director del documental Los vencedores, que recibió el premio a la mejor dirección en la competencia internacional del último BAFICI, y ahora en cartelera los sábados a las 20h en Malba Cine.
“De nuestro encuentro y de conversaciones con otros residentes locales, descubrí una sociedad compleja, llena de contradicciones, marcada por las cicatrices de la guerra y enfrentada a grandes desafíos. Ésta es una película sobre los vínculos humanos”.
Aparo articula la narrativa desde el vínculo que va forjando con Matthew, al principio un hombre un tanto hosco y de pocas palabras, pero después, cuando se corre el velo, aparece un hombre distinto: afectuoso (a su manera), comunicativo y hasta hospitalario. Es así como se recorre un itinerario en el cual los lugareños nos hacen partícipes de sus historias que, eventualmente, se amalgaman en un gran relato.
Al examinar las huellas y rastros de la guerra de 1982 desde una mirada cercana y humanista, Aparo opta por dejar de lado la frialdad de la distancia “objetiva” y nos invita a apreciar las subjetividades que se ponen en juego. Conocemos, entonces, las aristas de una sociedad compleja que nos resulta ajena, al menos a la mayoría de todos nosotros.
Quizás uno de los méritos más importantes de Los vencedores es la naturaleza de las entrevistas. El director evita toda solemnidad, no hay aquí una búsqueda periodística en el sentido convencional. En cambio, sí hay diálogos que suenan improvisados, palabras vivas de conversaciones azarosas. Por eso se sienten tan verdaderas – al margen de si han sido guionadas o no. Eso poco importa.
Formalmente, Los vencedores es un documental convencional y se inscribe dentro de la escritura clásica de tres actos. No es una mala elección si se toma en cuenta que los protagonistas son las personas y sus testimonios, y probablemente una estética que llamase la atención nos distraería del discurso que se anuda con el correr de los minutos.
Huelga decir que esta obra es urgente, considerando los vaivenes políticos sobre la soberanía de este territorio, y los tejes y manejes de un gobierno turbio al que no le interesan Las Islas Malvinas. Más bien, todo lo contrario. Saber y aprehender más de lo que nos está pasando es más que bienvenido.
