Me busco lejos, de Diego Lublinsky

“La historia de mi familia ha estado hecha de huídas, de persecuciones, y de nuevos comienzos”, señala la voz en off de Diego Lublinsky (Hortensia, Amor urgente) en los primeros minutos de Me busco lejos, su documental intimista que sigue las idas y vueltas del periplo que realiza su cuñada, Graziele, una chica de 20 años que busca construir su identidad  lejos de casa.

X, de Ti West

Escrita y dirigida por Ti West, X es, por un lado, un muy bienvenido homenaje al cine porno independiente, artesanal, de los 70, ese que está tan bien retratado en Boogie Nights. Sin presiones para llegar a un público masivo, este porno destila sensualidad y deja de lado toda genitalidad. El erotismo pasa por lo que se muestra, un poco, y por lo que sugiere, mucho.

Possessor, de Brandon Cronenberg

No debe ser nada fácil ser el hijo o la hija de un director de cine consagrado, con una estética muy personal y una capacidad creativa enorme. Pensemos en el caso de Jennifer Lynch, quien filmó cuatro películas tratando de imitar el estilo de su padre y resultó que solamente Chained es respetable. No por casualidad es la que menos se parece a la obra de David Lynch. Las otras tres – Boxing Helena, Surveillance y Hiss- son simplemente descartables.

Sweetheart, de J. D. Dillard

Jenn es una joven morena que hizo una excursión marítima que terminó siendo un desastre a causa de una feroz tormenta. Jenn sobrevivió y pudo nadar hasta la playa de una isla tropical. Está absolutamente sola. O no. Porque, en realidad, enfrentarse a los infortunios de la naturaleza resulta ser el menos de lo males, considerando que un ser maligno sale de cacería todas las noches.