
La vida soñada de Georgie Stone es uno de esos documentales que dice mucho con poco y lo dice con una aparente simpleza que combina honestidad emocional con introspección profunda. Fue filmado a lo largo de 9 años y narra el áspero, pero también victorioso camino de Georgie Stone, una adolescente y activista trans australiana que luchó incansablemente para cambiar leyes que imponían que los menores de edad necesitaban el permiso de la Justicia para realizar su transición, incluso con el consentimiento de los padres.
Dirigido con Maya Newell con una admirable economía narrativa – el documental dura apenas 29 minutos-, La vida soñada de Georgie Stone no hace foco solamente en su lucha política, que ya de por sí es lo suficientemente compleja, sino también en el amor incondicional – sí, amor incondicional de verdad- que siempre le ha brindado su familia -en particular su madre y su hermano mellizo- una de esas pocas familias que aceptan a sus hijas e hijos trans tales como son, sin juzgarlos ni discriminarlos.

Buena parte del documental nos revela los aspectos más íntimos y personales de Georgie, desde su niñez hasta sus 19 años. No se trata solo acerca de su sexualidad, sino de ella como persona más allá de su identidad sexual. El material de archivo es elocuente, las entrevistas carecen de toda superficialidad y los detalles aparentemente no muy importantes revelan las distintas facetas de un escenario que muy pocos conocen, ya fuere experiencia propia o de oído.
Como actriz, interpretó a un personaje trans en la popular telenovela australiana Neighbors, y así a mayor visibilidad, mayores son las posibilidades del público de conectar y empatizar con el público.
Quizás ése sea uno de los grandes méritos del documental: transcender el caso particular de Georgie para darle un carácter universal. Ella es sensible y lúcida, siempre supo lo que quería, triunfó en su lucha contra un sistema arcaico y vetusto, triunfó en su lucha y pudo realizar su transición. Aunque solamente para su caso, puntualmente. Sin embargo, así sentó un precedente invalorable para que otras personas trans también puedan hacerlo.
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