Haz que regrese, de Danny y Michael Philippou

Creo que vi Háblame (Talk to me), la ópera prima de los australianos Danny y Michael Philippou, tres o cuatro veces durante un par de meses posteriores a su estreno en 2022. No fue la primera ni será la última película de terror sobre la imposibilidad de hacer el duelo de un ser querido – pensemos en The Night House, Wake Wood y en Men. Pero Talk to Me va por otro camino: es una película impredecible, el registro realista se fusiona con lo sobrenatural -a veces ni podemos distinguir sus fronteras- y la cohesión estética y narrativa es impecable. Es violenta, impresionante, pero también tienes suspenso y el remate de golpes de efecto, que esta vez no son nada obvios.  

Me quedé con muchas ganas de ver cómo sería su próxima película. Ahora ya lo sé. Es todavía más osada, oscura y dolorosa. Es que en Haz que regrese (Bring Her Back) el duelo también es trauma, por supuesto, pero mucho peor son las ansias de resurrección. En Háblame, una adolescente pierde a su madre en circunstancias misteriosas, quizás terribles. En Haz que regrese, una madre, Laura (Sally Hawkins) pierde a su hija ciega, Cathy, cuando accidentalmente se ahoga en la piscina de la casa.

Laura es terapeuta y también madre adoptiva. Tiene a su cargo a Oliver (Jonah Wren Phillips), un niño ciego y ensimismado que dejó de hablar cuando Cathy murió. Y pronto se sumarán Andy (Billy Barrat), un adolescente que no tiene nada de tonto, junto con su hermana, Piper (Sora Wong), una niña obediente que también es ciega. El padre de Andy y Piper tenía cáncer, estaba en tratamiento, pero el cuerpo no pudo más y colapsó mientras se estaba duchando. Y es por eso que los hermanos van a parar a la casa de Laura.

Una casa que está alejada de todo, una madre adoptiva que habla y se ríe con una ansiedad extraña, el secreto de un ritual bien escondido, unas cintas de VHS con imágenes que nadie debería ver, un aire perverso en lo doméstico, el enrarecimiento de la ceguera y la mutez, y sobre todo agua, mucha agua. No por nada uno piensa en Venecia Rojo Shocking (Don’t Look Now), otra gran película sobre no poder soportar la realidad de la pérdida, esta vez con una culpa que llevará a otra muerte.

Como en Háblame, lo sobrenatural metaforiza el drama realista, pero esta vez el drama pesa más que el terror. Aquí se si sabe qué es lo real y cuáles es el terreno de almas sin paz. Sally Hawkins deslumbra con una interpretación que es un tour de force de emociones reprimidas, otras exteriorizadas con nerviosismo, hay una pena interminable y la profundidad de un sufrimiento enorme. Billy Barrat, Sora Wong y Jonah Wren Phillips forman un triángulo de vértices ambiguos para darle carne a personajes que van mutando a lo largo de la trama. La suerte que les espera no siempre es la mejor.

  El verdadero horror de Haz que regrese está en la mente enferma y el corazón roto de Sally. No tienen arreglo. Haz que regrese expresa una clara advertencia: se podría lograr que un ser querido vuelva. ¿Pero a qué precio? ¿Acaso vuelve siendo el mismo? Quizás era mejor dejar las cosas como estaban. Pero, a veces la desesperación es no tiene límites.