A Classic Horror Story, de Roberto de Feo y Paolo Strippoli.

El título de la nueva película del italiano Roberto de Feo, co-dirigida con Paolo Strippoli – que se puede ver actualmente en Nextflix, no podría ser más elocuente y preciso. Hasta la traducción en español es correcta: “Una clásica historia de terror”. Y clásica es en el sentido en que revisita tópicos y personajes ya conocidos por todos nosotros, con referencias a algunas películas en particular (La masacre de Texas, La cabaña en el bosque, Midsommar, El juego del miedo, mejor dicho, el torture porn …) y los amalgama con una lógica que nunca es caprichosa y mucho menos un mero homenaje.

Es derivativa, sí, pero deliberadamente, y su naturaleza no reside en crear algo original. Sino en contar una historia que trascienda el juego metanarrativo, tenga algunos giros convencionales del género y alguno que otro que no lo es tanto. Un final que parecía predecible tampoco es tan predecible. Oscilando entre un registro realista en las interpretaciones, con una narrativa llena humor negro y hasta cruel, el gore rápidamente entra en escena – a diestra y siniestrar. Todo un espectáculo para los fans del terror que quieren ver todo bien de cerca. Cuanto más brutal, mejor.

Todo comienza cuando un grupo de cinco jóvenes comienzan un viaje a través de las sinuosas colinas italianas. Pronto, como era de esperar, enseguida el viaje se enfrenta a su primer gran obstáculo: el vehículo que los transporta choca con un árbol y todos quedan inconcientes. Cuando finalmente se despiertan, uno de ellos tiene la pierna hecha pedazos, los otros solo sufrieron heridas menores. Pero lo que es realmente shockeante es que ahora ya no se encuentran al lado de la ruta. En cambio, están perdidos en el medio de un bosque en una zona rural. Así, la clásica odisea despliega sus primeros recursos, incluyendo celulares sin señal y un culto satánico bien creepy.

Que los personajes forman un grupo también genérico, sin individualidad es cierto. ¿Pero qué importa? Justamente, tienen que serlo, considerando la premisa de La clásica historia de terror. Que casi todo lo que va a pasar después está resignificado o/y calcado de buena parte de la historia del cine de terror contemporáneo también es cierto. ¿Pero qué importa? Que los sustos, las escenas que impresionan, que no son pocas, impresionan en serio, que el suspenso y la sorpresa, el horror y el sadismo están afinados como un piano de cola, eso sí importa. Y mucho. Acá sí que el miedo está garantizado.

La fotografía fantasmagórica y atmosférica, la banda de sonido macabra, siniestra, y la cámara nerviosa y siempre atenta a capturar tanto el gesto más pequeño como el gran cuadro son algunas de las armas de las que se valen los directores italianos para construir este pequeño gran deleite.

La vi dos veces, realmente me entretuvo, incluso en el segundo visionado me gustó un poco más. Sabiendo de qué viene, no decepciona. Cumple con su premisa y satisface las expectativas que genera. Por eso a mi me gustaría ver una próxima película realizada por este dúo de cineastas, aunque no necesariamente abrevando de las mismas vertientes. O sí. Lo que importa, al fin de cuentas, es cómo esté hecha. Y cuánto nos hace saltar en la butaca.