Romería, de Carla Simón

En Romería (2025), la nueva película de Carla Simón (Verano 1993), Alcarrás (2022), la directora española dirige su mirada, siempre lúcida y sensible, para observar el mundo complejo de síntomas familiares, identidades en progreso y recuerdos que tratan de darle forma a eso que ya fue, y, sobre todo, a cómo fue.

La vida soñada de Georgie Stone, de Maya Newell

La vida soñada de Georgie Stone no hace foco solamente en su lucha política, que ya de por sí es lo suficientemente compleja, sino también en el amor incondicional – sí, amor incondicional de verdad- que siempre le ha brindado su familia -en particular su madre y su hermano mellizo- una de esas pocas familias que aceptan a sus hijas e hijos trans tales como son, sin juzgarlos ni discriminarlos.

La muerte de un comediante, de Javier Beltramino y Diego Peretti

La muerte de un comediante es una película despareja, tiene tantos hallazgos como desaciertos: no hay nada que reprocharle en cómo ha sido dirigida, pero el guión hace agua en varias instancias y la historia es un tanto arbitraria. Por otra parte, la interpretación de Peretti es impecable y transmite las tribulaciones y malestar de su protagonista con una afectividad íntima y cercana.  

Luciano, de Manuel Besedovsky

Luciano, la ópera prima documental del cineasta Manuel Besedovsky, aborda una temática urgente, sobre todo en una Argentina plagada de discursos de odio, que también ha sido poco explorada en el cine argentino. ¿Cómo es la vida cotidiana de un varón trans? Es más, ¿A qué se enfrenta un hombre trans que vive en un barrio marginal en el interior del país?